Extractos (VI)

Sacó el jersey de Mo de la bolsa y lo apretó contra su rostro. “La culpa la tiene el libro”, pensaba una y otra vez. “Ese libro es el único culpable”. ¿Por qué no se lo dio a Dedo Polvoriento? A veces, cuando uno no sabe qué hacerun buen enfado ayuda. Pero después, pese a todo, retornaron las lágrimas y Meggie se durmió con un sabor salado en los labios.

Corazón de Tinta, Cornelia Funke

Deseos e ilusiones plasmados en tinta

Cuando acabó el año, todavía tenía algún familiar sin enviar su carta a los reyes magos porque yo no sabía qué pedir en esta ocasión. Normalmente, y desde que dejé de jugar con las barbies (o de coleccionarlas, porque jugar, jugar… no es que jugara mucho con muñecas) siempre he pedido libros porque me parece un momento estupendo para pedirlos. Sigue leyendo